05 / 04 / 2010

reflexiones sobre producción en arte...

 ...más disquisiciones para desmenuzar las muchas caras del término "producción" en el arte... esta vez, desde la propia consonni, redactado por María Mur Dean y publicado en el suplemento cultural Mugalari el 26 de marzo en un especial sobre la producción con textos de Haizea Barcenilla, Aimar Arriola, Isabel de Naverán y Fito Rodriguez entre otros...

Producción y exposición, ni enemigas ni adversarias.
Los lazos de amistad burlan las formas en que ambas prácticas se consideran legitimas por separado.

La producción de arte contemporáneo más allá de un trámite previo para lo expositivo, puede ser una forma de re-presentación complementaria a las fórmulas expositivas tradiciones. La producción se torna inmaterial y la exposición introduce otras claves, expandiéndose ambas en continuo autoanálisis.

La exposición, siendo fiel a su significado literal de: "presentar algo para que sea visto, ponerlo de manifiesto" no está obsoleta en una actualidad cada vez más necesitada de representaciones, de promoción y visibilidad. Los formatos expositivos, son una de las maneras más eficaces de visualización de la obra artística y que de más legitimidad gozan en foros tan distintos, y muchas veces tan distantes, como son el mundo del arte, la clase política y los públicos. Lo problemático es tomarlos como el único sistema valido de visualización del arte contemporáneo o pensar que son fácilmente abordables sin un conocimiento especializado.

Marti Manen dice en "Ritmo y aceleración. Sistemas para escaparse del tedio expositivo" publicado en a-desk.org: "La exposición tradicional, espacio en perpetuo presente, igual desde su inauguración hasta su cierre, parece haber perdido su encanto... Empieza a ser impensable realizar un proyecto expositivo que no cuente con su programa de actividades que genere otros momentos de contacto social y de creación". Manen comenta los retos de esta aceleración para que ninguna persona acabe exhausta, ni emisarios ni receptores. David G. Torres en "Minuto y Resultado" también publicado a-desk.org , comenta que lo expositivo necesita definirse como lugar de comunicación y de producción frente a las tecnologías de distribución de la información libre. Aunque también advierte que, en muchos casos, ante tanto proceso, el espacio está tan lleno de rastros que es imposible leer ningún relato, ninguna lógica que vaya más allá.

El proyecto comisariado por Álvaro de los Ángeles, "Herramientas del arte", como un trabajo de constante investigación más allá de la exposición en la sala Parpalló (Valencia) con Daniel García Andujar, Rogelio López Cuenca e Isidoro Valcárcel Medina, es un ejemplo de trascender lo expositivo, consciente de los puntos de fuga. Otro ejemplo más extremo es el Musée Précaire Albinet de Thomas Hirschhorn. Por otro lado, son muchos los ejemplos de cómo la producción deja de ser un mero trámite hacia lo expositivo sino la manifestación misma. Algunos proyectos de Superflex o de Jeanne van Heeswijk o la Batalla de Orgreave de Jeremy Deller producido por Artangel , se pueden destacar como proyectos procesuales capaces de maximizar las herramientas propias del arte. Si bien es cierto que la mayoría acaban adaptándose a lo expositivo, esta traducción lejos de invalidarles puede dotarles de un valor añadido siempre que se sepa mostrar ambas partes como un continuo, cada cual con sus propias reglas.

La producción y la exposición se pueden ver como elementos en continua posición dialéctica, a veces difícilmente distinguibles. Tanto a la producción como a la exposición, como formatos de re-presentación, se les debe exigir formalización estética así como la conciencia de sus condiciones de ejecución (profesionalización de los criterios, contratos, honorarios de artistas y otras profesiones, promoción y difusión adaptada, diversificación de fuentes de financiación, etc.). La producción como proyecto en sí mismo debe saber superar la falta de crítica o incluso posición política en algunos casos y no caer en un populismo simplista de muchas prácticas etiquetadas como relacionales. Al mismo tiempo, lo expositivo debe procurar no caer en representaciones mercantilizadas, formalismos vacuos y una vez más, en la falta de crítica o incluso posición política en algunos casos.

Desde consonni se opta por la idea de producción no como rechazo al formato expositivo sino como renuncia para poder centrarse en el análisis de otras vías. Cuando Franck Larcade funda consonni en el año 1996, apenas se hablaba de producción y en un momento en el que los lugares de exhibición se van multiplicando, se torna fundamental reivindicar un término entonces invisibilizado. Ya Walter Benjamin acuñó el término "artista-productor" como un creador que no se limita a trabajar sobre el contenido y la forma estética, sino que también actúa decisivamente sobre los medios de producción y difusión de la obra de arte. Hoy en día, la palabra producción está tomando un gran protagonismo en el arte, pero no siempre en el sentido inmaterial que consonni reivindica y pocas veces como praxis y objeto de reflexión al mismo tiempo. La figura de la productora apenas existe como agente mediador entre artistas y otras instituciones en un desestructurado sistema del arte, lo que dota a consonni de la libertad de construirse como productora bajo unos parámetros propios. La idea de producción puede tener una dimensión política y crítica fundamental, ya que se modifican los modos de producción y se reflexiona sobre la percepción de la obra de arte.

CONSONNI consonni

Deja un comentario

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
CAPTCHA
Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
CAPTCHA de imagen
Enter the characters shown in the image.