15 / 10 / 2008

Debates sobre las posibles formas de financiación en el arte

Entre las distintas lecturas que de consonni se pueden hacer, os invitamos a una reflexión sobre las posibles formas de financiación en el arte que últimamente genera gran debate e investigación dentro de la estructura.

Para iniciar este debate recuperamos un texto escrito por la actual directora de consonni, María Mur Dean, que se ubica dentro de las conferencias que tuvieron lugar en la QUAM07 por invitación de Fundación Rodriguez y que se publicó en el catálogo de la QUAM de ese año y que se puede descagar en pdf.

Creemos oportuno recobrar y traer a colación las ideas que de éste texto pueden extraerse, en lo que respecta a consonni como estructura investigadora de las posibles formas de financiación y las paradojas que en esta búsqueda encuentra.

  

Que el mundo huya

  

Cuando Fito Rodriguez me llamó para invitarme a participar en la QUAM07, tres palabras se quedaron dando brincos en mi cabeza durante mucho tiempo: estructura, redes y colectivos. Los vértices de un triángulo que todavía no sé si es equilátero, isósceles o escaleno. Tres palabras separadas por guiones en el título de las jornadas de debate y talleres en las que Fundación Rodriguez convertían la QUAM este año. Tres palabras conectadas entre sí que se pueden ir transformando según se van alargando y reduciendo la longitud de sus lados y alterando la medida de los ángulos de sus vértices, generando así figuras diferentes. Estructuras, redes y colectivos en el arte contemporáneo, las posibilidades se reducen o se amplían. El trazado se torna complejo o más transparente, cuando Laurence Rassel en su conferencia ya en aquel castillo precioso de Vic, convierte esos términos en: quimeras, vampiros y brujas.

  

De los tres términos, uno aparentemente al menos, es más pesado que los otros por su carácter inmóvil. Estructura tiene un sentido de perenne, invariable y sin embargo, fui invitada a presentar una estructura que se define como ligera y flexible. consonni, pequeña y portátil dedicada a la producción de arte contemporáneo. Una estructura nómada, pero no en el sentido de algo que escapa o huye del mundo del arte, sino entendiendo que nómada es el que se mueve continuamente para no perder su territorio. Reivindico la palabra arte, no desde un sentido místico ni fetichista sino como vehículo para pensar la sociedad contemporánea de forma crítica. La idea de nomadismo, recogida de Deleuze y Guattari, se completa con lo que los mismos teóricos llaman la "estrategia de la pantera rosa", según la cual este personaje no se camufla para confundirse con el fondo, sino que pinta la pared de rosa para que el fondo se integre mejor con ella.  El arte puede funcionar muy bien en el ámbito de la experiencia, del movimiento entre las cosas y permite la invisibilidad como método de acción, mientras que en otras actividades el resultado es una exigencia inmediata. No hay que alejarse de la palabra arte por miedo a caer en la representación porque sino, sólo se identificará como arte lo que esté sobre una peana. Más términos que añadir al triángulo que empieza a parecerse al de las Bermudas.

  

Ahora asistimos a un auge de la palabra producción en el arte pero estructuras que la incorporen como parte del proceso de trabajo y la usen en un sentido inmaterial no hay tantas. En consonni, la investigación del propio término "producción" es consustancial a la actividad, no algo adyacente y se trabaja para que ese vocablo tenga su merecido reconocimiento. Junto al artista se elaboran todas las fases del proceso productivo: desde la conceptualización hasta la resolución. Tal y como la Fundación Rodriguez ya definía en el texto de presentación de las jornadas: "Ya no es posible entender la producción desligada de una nueva atmósfera crítica que nos demuestra cómo trabajo, política y arte coinciden en una misma actitud (...) Producción, distribución y emisión coinciden en una misma práctica contemporánea cuyo objetivo es la creación de nuevos espacios comunicativos."

  

Las redes y lo colectivo son de alguna forma términos inherentes a la producción en el arte si lo entendemos como un proceso comunicativo. Se debería trabajar en grupo pero para eso hay que, de alguna manera, dejar a un lado las individualidades que tienen dentro del arte una fuerte carga. Una de las aportaciones de los proyectos feministas en relación con el arte es esa capacidad por entender el trabajo de manera colectiva. consonni trabaja desde una óptica relacional con los artistas donde la comunicación y la financiación son parte del mismo proceso y no carecen de ideología. Es decir, no sólo aquello que se considera exclusivamente creativo (poniendo en tela de juicio que haya un ámbito exclusivo para la creatividad) marca el carácter ideológico de la estructura, sino también las decisiones en cuanto a la comunicación y financiación. Por eso mi participación en la Quam pretendía ser una presentación de consonni como estructura de producción aunque se acabó pareciendo más a un streptease. Hablar de la financiación en el arte contemporáneo lleva inevitablemente a mostrar contradicciones propias y por tanto a desnudarse ante el público. ¡Y sin "You can leave your hat on" de Joe Cocker!

  

En su intervención posterior, Jorge Luis Marzo atacó al espacio protegido de las instituciones subvencionadoras que construyen artistas y estructuras subvencionadas y poco aventureras presentando como alternativa, entre otras opciones, el patrocinio. Pero como Santi Eraso puntualizó, ¿si exigimos al estado que asegure una sanidad y una educación pública porque no exigirle un compromiso con lo cultural? En vez de que se abstengan de financiar ¿no habría que exigirles un sistema más justo y realista que el de las subvenciones? Y se podrían añadir más cuestiones al debate como: ¿es el patrocinio un territorio libre que no contagia los proyectos al igual que lo hacen las instituciones?  Quizá como dijo Santiago Ortiz sólo queda libre de culpa encontrase una bolsa de dinero en una parada de autobús y financiar con ello los proyectos de arte.

 

 

La sacralización del arte sigue empapando al sistema. Ni siquiera la reproducción técnica del arte lo ha desacralizado tal y como aventuraba esperanzador Walter Benjamín, sino que se han generado nuevas formas para adorarlo y abstraerlo de las problemáticas comunes del resto de los mortales. Y  en ese ritual casi religioso caemos, de una forma o de otra, hasta los más sacrílegos. Un trabajo de arte que quiere salirse del mercado y del sistema del arte, y de las subvenciones, y del patrocinio, y de la herencia de la burguesía acomodada y de ser un hobby en el tiempo libre que deja un trabajito a media jornada, y que no quiere cargar a los usuarios (en el caso de que los haya) de los costes...para salvaguardar su absoluta autonomía...¿cómo sobrevive, como se financia? ¿podemos permitir el preservar la autonomía ideológica combinando diversos sistemas de financiación? ¿cómo conseguir que la autoexigencia de coherencia no caiga en lo que Amador Fernández Savater califica como la instrumentalización de lo íntimo? Como publica Fernandez Savater en un artículo periodístico reciente: "El trabajo ya no es un intercambio de tiempo por dinero, sino más bien de alma por dinero, cada uno convertido en "empresario de sí mismo, gestionando su Yo-marca" (Santiago López Petit)." En el arte, el alma se intercambia por trabajo ya que éste es muchas veces, una mercancía  sin beneficio económico. ¿Esa exigencia de autonomía ideológica tan noble yéndose al extremo no puede encontrarse, por tanto, con su enemigo más acérrimo: la sacralización del arte?

  

Es un debate que quedó abierto y en el que consonni se sumerge en cada proyecto haciéndose diversas y nuevas preguntas cada vez y buscando la profesionalización de la producción en el arte para construir protocolos de actuación que desmitifiquen al sistema. consonni investiga todas las formas de financiación posibles que salvaguarden su condición de productora, sin convertirse en proveedor de servicios. consonni busca las posibilidades de cómo estar presente en la fase de explotación de los proyectos que produce. Contemplar desde el primer momento, los posibles caminos que la obra pueda tomar, una vez producida, para obtener la devolución de una parte de la producción si es que la obra entra en el mercado.

  

En el caso de "Exercices on the north side" de Ibon Aranberri, no estaba claro qué elementos formarían parte de la obra porque cuando empezamos a trabajar no sabíamos en qué acabaría el proyecto y se plantearon otras formas de financiación colectiva (junto al MACBA y Arteleku) que alterase el status mismo de la obra final pero no llegó a hacerse. En la Documenta de Kassel se presenta como una película de 16mm y una instalación que puede acabar siendo parte de la obra. Es difícil saber hasta dónde llega el papel de consonni y cuál es su posición en la explotación de una obra producida. Junto a Ibon hemos reflexionado mucho y contemplado diversas posibilidades llegando a un acuerdo contractual específico.

  

Contradicciones propias y ajenas son constantes en el sistema del arte tan desestructurado y tan basado en las inercias y las intuiciones. consonni hace hincapié en lo inmaterial, en que sus proyectos no tengan la exigencia de un objeto, mientras en la mayoría de los casos las obras acaban siéndolo. El Gran Trueque, por ejemplo, era un programa de televisión ideado por el artista Matthieu Laurette pero también acabó entrando en el sistema del arte como video. Más contradicciones. Galerías que comercian con trabajos previamente producidos obteniendo beneficios sin haber invertido en ello.  Artistas que desarrollan trabajos bajo el status de investigación que acaban comerciándose con las galerías como mediadoras. Posters y pegatinas que se regalan como parte de un trabajo participativo que cuando adquieren el bautismo del arte acaban vendiéndose como pieza o como ejemplo concreto, el video de Douglas Gordon y Philippe Parreno sobre Zidane que tiene una distribución  en dvd por el circuito comercial por un precio asequible y otra distribución paralela a precio "arte". Contradicciones propias y ajenas que conviene compartir para poder superar conjuntamente y reforzar así a las estructuras de producción.

  

En un momento de las jornadas creí encontrar la solución a algunos de todos estos quebraderos de cabeza cuando Natxo Rodriguez en su intervención habló de la cultura copyleft como el vector que permita por fin la reconfiguración de las estructuras del arte. Permite, según la exposición de Rodriguez, por un lado el análisis del sistema Arte a través de un cuadro de contradicciones entre conceptos relacionados con el museo, el objeto y el copyright, y un arte entendido desde la perspectiva de la cultura digital. Pero para ello, añadía, se ha de acometer una de las tareas pendientes: la definición de lo que debe ser "libertad" para el Arte, algo que ya se ha definido en el software libre y también en la música.

 

El trabajo creativo y social con software libre, dijo en su conferencia la artista Laurence Rassel, miembro del colectivo belga Constant, es una tarea de vampiros, seres liminales que están a caballo entre el arte y la ciencia, entre la institución y la cultura, que no están ni en la vida ni en la muerte pero que han de negociar continuamente con ambos estadios. En nuestra venta del alma al trabajo, más pelig

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