10/10/2016



La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?

En una de mis clases de primer curso, que trata sobre los sistemas del arte contemporáneo, nos planteamos la relación entre arte y política. Fue muy difícil para mí romper el bloqueo mental que tenían los alumnos respecto a la posibilidad de intervenir en el presente y en el futuro. Teníamos, por así decirlo, un bloqueo estructural. Hice todo lo posible por convencerles y ponerles ejemplos de cómo las prácticas artísticas tenían la virtualidad de desbloquear esa imaginación, de hacer sensible la posibilidad de una reconfiguración del estado de las cosas y, sobre todo, de hacer patente nuestro papel individual y colectivo en esta reconfiguración que es la base de la esfera pública.


Hablábamos y enseguida se animaron. Encontramos juntos algunas raras ocasiones en que esas prácticas artísticas habían constituido un cambio “real”. A veces a una escala mínima, como un acontecimiento, pero que aun así eran una evidencia viva de tal posibilidad de reconfiguración. En la mayoría de ocasiones, las obras en que localizábamos una relación entre práctica artística y esfera pública eran aquellas en las que nos sentíamos interpelados desde la diferencia, como sujetos de una comunidad que aún no tiene nombre, en construcción, y en cuya construcción nosotros podríamos tener un papel.

En el descrédito actual hacia la institución (específicamente hacia la artística pero no exclusivamente) parecía que dichos acontecimientos que consistían en un cambio real para ser verosímiles ya no podían suceder dentro o en el centro de la institución artística como tal. Las encontrábamos en espacios insospechados y además ni siquiera nombradas como prácticas artísticas. Incluso a los alumnos les parecía mucho más fácil que sucedieran en esos espacios imprevistos que en la institución. Una institución en la que se sentían enormemente des-empoderados e incapaces. Imaginaban que esa posibilidad de construcción de esfera pública podría suceder, si acaso, en los márgenes de la misma.

Se podría decir que aquella práctica artística que nos hace intuir o pone en práctica la construcción de una esfera pública es aquella que revela de un modo patente la obsolescencia de los modelos institucionalizados existentes. Este es el impasse que encontramos y en el que los alumnos y yo nos pusimos a pensar no solo qué practicas podían ejemplificar este proceso sino cuáles podían ser esos otros modelos de esfera pública. La propia hipótesis de una práctica artística que nos ayude a reconfigurarla fue en sí misma suficientemente potente para empezar a imaginarlo juntos.

10/10/2016



La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?

En referencia a la pregunta, quisiera responder a partir de tres debates que se han dado de forma reiterada en el espacio de discusión [esferapública], que edito y modero desde hace cerca de quince años. Es un lugar en internet en el que participan a través de textos y debates, artistas, curadores, críticos y gente del campo del arte.

Una de las discusiones más habituales tiene que ver con el arte político y la forma en que éste debería participar del debate público sobre situaciones de gran relevancia como son el tema de la violencia o del conflicto. Hoy en día que estamos en procesos de paz, hay un tema muy vigente en relación a ello; lo que puede suceder después del conflicto. El arte político tendría mucho que decir y que debatir sobre esto y ofrecería unas maneras distintas para participar abiertamente en esta discusión. Sin embargo, se han hecho muchas críticas a que este arte ha estado dirigido en gran parte hacia el campo del mercado y de las galerías, circulando básicamente en el circuito de lo comercial y lo institucional y muy lejos de lo que es el debate público sobre los temas sociales candentes en nuestro país.

Otro tema importante que se ha dado a lo largo de los últimos años es el de los espacios independientes o auto-gestionados, que se supone que podrían generar una alternativa a lo que es el circuito de arte comercial, las galerías y los espacios institucionales. En principio, se trataba de una serie de lugares que comenzaron a aparecer en nuestro país hace unos quince o veinte años creados por los artistas. Éstos ofrecían un formato mucho más crítico desde su forma de exponer en comparación con los circuitos curatoriales. Lo que está sucediendo últimamente es que se han venido normalizando y estandarizando hasta el punto de que no se diferencian mucho de un espacio institucional o de una galería comercial. Son espacios que necesitan visibilidad en ferias, que están participando abiertamente en el mercado y que realmente lo que ofrecen es una primera oportunidad a un artista emergente, que luego será captado o se pondrá a circular por el circuito convencional institucional.

Finalmente, el tercer debate es sobre el arte en relación con la comunidad. Prácticas en las que el artista genera muchos trabajos o procesos de diálogo en relación abierta con comunidades pequeñas, barrios o comunidades vulnerables. Hay proyectos muy interesantes en estos momentos en diferentes zonas del país. Pero también, con los diálogos de paz y con los apoyos económicos que hay por parte del estado para favorecer proyectos artísticos en el post-conflicto, han aparecido muchos proyectos que simplemente buscan generar una colaboración de manera muy puntual con una comunidad para ganar visibilidad y reputación gracias a ello.

Estas son las tres discusiones que se han dado y que generan una serie de reflexiones y que plantean también una pregunta. ¿Por qué las prácticas artísticas, que supuestamente deberían construir esfera pública, están más plegadas al mundo del mercado y están perdiendo su capacidad crítica y su capacidad de reflexión?

10/10/2016



La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?

Creo que la manera más simple es cuando un artista crea una gran escultura y gracias a ella se crea un espacio en el que la gente se congrega, y así se le añade algo a la vida de esa área pública. Ésa es la manera más simple o tradicional. Y luego está la otra manera, cuando un artista crea eventos o cosas, trabaja en proyectos que no son objetos o trabaja con el público, entonces creas otro tipo de energía con el público, creas otro tipo de vida pública. Estáis preguntando a la persona equivocada porque yo lo hago, no pienso sobre ello realmente, no pienso sobre el legado de las cosas que hago ni sobre sus efectos. Simplemente, a veces, hago que ocurra, si tengo suerte. Supongo que los artistas también ayudan al público a que mire más o de una manera diferente a su entorno, o que mire a su historia de manera diferente o de nuevo, y ésa es otra manera de crear una conciencia común con el público.

10/10/2016



La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?

Desde el departamento educativo del Museo Es Baluard, de donde proviene mi experiencia, estamos interesados en trabajar con artistas y productores culturales, con colectivos y grupos personas, porque nos parece interesante desarrollar prácticas en las que se genere una esfera pública. Esto significa abrir una serie de debates entre los integrantes de dicho grupo sobre un tema concreto de cualquier índole para generar una discusión en la sociedad. La esfera pública es un lugar de enunciación donde intervenimos siempre desde una perspectiva, desde un posicionamiento o un lugar muy concreto.

Trabajar con artistas es interesante porque permiten abrir esos debates y procesos. Cuando se trabaja desde lo educativo ofrecen un complemento en las maneras de hacer e incluso en las maneras de mirar. La relación entre arte y educación es problemática, no está exenta de conflictos y no siempre es fácil. Además, trabajar desde la educación o desde las prácticas artísticas no pasa necesariamente por generar esfera pública. Sin embargo, cuando se generan proyectos compartidos con esa intención, se pueden obtener tanto procesos como resultados muy interesantes.

Algunas de las prácticas artísticas que tienen que ver con la creación de esfera pública son las que trabajan con lo colaborativo, con lo comunitario o con lo participativo (dependiendo del grado de participación). En cualquier caso, hay que tener mucho cuidado con las relaciones entre los diferentes agentes y las jerarquías que se pueden establecer. Uno de los peligros de las prácticas artísticas en este contexto es que caigan en una posición de hegemonía y que aquellos que están trabajando colectivamente para generar debate terminen siendo instrumentalizados. Pero eso forma parte de las problemáticas del propio proceso.

10/10/2016



La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?

En esta pregunta, lo complicado es decir si las prácticas artísticas generan o no esfera pública. Como me parece un poco aventurado responder directamente intentaré hacer una deriva.

Las prácticas artísticas han ido renegociando su definición. En el siglo XX se aprecia con las vanguardias, en las que cada movimiento intenta cambiar totalmente lo que ha hecho el anterior. En algún momento estas alcanzan un estado de indefinición, que a su vez les otorga un potencial; esta indefinición genera un espacio de posibilidad. Los activistas, por ejemplo, lo han utilizado en el marco legal. Pero habrá muchos otros colectivos que hayan generado esfera pública de un modo parecido. Su singularidad proporciona, así, un espacio desde el que se puede crear esfera pública.

Es difícil valorar cuán real es esta esfera pública. A veces se percibe de un modo casi involuntario, casi accidentado. En mi práctica lo he intuido cuando he empezado a hacer performance, en el momento en que abandono un espacio controlado y regulado como la sala de exposiciones y me propongo, como en Trabeska, hacer una performance en un parque natural con sus propias dinámicas y su propia lógica. Para mí, hay un antes y un después en como concibo los mecanismos de recepción de la propuesta que he diseñado y como involucro a los participantes. Puedo tener en cuenta qué es lo que quiero comunicar, el tiempo de duración o la manera en que quiero que la gente lo perciba, pero si llueve o si aparece una manada de jabalíes, esto afecta de igual manera a la pieza a pesar de que yo no he tomado decisiones al respecto y no hay unas normas que lo puedan prever. Así es como concibo esta supuesta idea de esfera pública, incorporando la contingencia como algo productivo.

A un nivel más general, en las instituciones por ejemplo, también se percibe esta dicotomía entre el discurso que se intenta transmitir o el público al que se intenta llegar, y lo que sucede, el uso real que se da a ese espacio. Hay mucha gente que acude al centro de arte por otros motivos: porque hay Wi-fi gratis o porque llueve mucho en la ciudad y buscan un espacio donde resguardarse. La institución se convierte, así, en un lugar de ocio para adolescentes donde pueden pasarse toda la tarde enviándose mensajes por el móvil, escuchando música y viendo vídeos. Es difícil decir si esto genera esfera pública o no.

De cualquier forma, yo nunca he pensado mi práctica desde la intención de generar esfera pública. Resulta incluso complicado entender el concepto de ‘esfera pública’, qué significa o qué alcance tiene. Por ejemplo, este espacio donde nos encontramos, en el que estamos tratando de construir nuestros talleres varios artistas, no podría haber tenido tal uso hace unos años porque era un depósito de vino y aceite y estaba lleno de líquido. Poco antes de que entrásemos nosotros era un almacén de sanitarios. Ahora, nosotros llegamos aquí y tenemos la intención de establecer nuestros talleres y posiblemente hacer, también, un programa de actividades públicas para el barrio o para un sector determinado. Sí que tenemos una voluntad de generar algo o de tener un alcance desde este espacio, pero también pongo en duda que anteriormente no haya tenido alguna repercusión en la esfera pública, aunque no fuese desde las prácticas artísticas. De cualquier modo, sí que creo que las prácticas artísticas tienen esta condición excepcional por su constante redefinición y, sin embargo, también intuyo que en muchos otros ámbitos se dan otras condiciones de excepcionalidad que también permiten o contribuyen a generar esfera pública de otras maneras.