10/10/2016



La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?

MAX: Hemos dado unas cuantas vueltas buscando la manera de responder a esta pregunta. Es una pregunta muy general y, normalmente, nosotros trabajamos desde una perspectiva más micro. Existe una respuesta simple, aunque sirva de poco, que sería: ¡depende de muchas cosas! No somos artistas, por lo tanto nos sentimos algo incómodos al hablar, en esencia, desde esa perspectiva, pero seguro que hay millones de maneras en las que un artista reflexionaría sobre dicha cuestión, y seguro que todas serían completamente diferentes, dependiendo de su sensibilidad o de aquello en lo que estén trabajando, por ejemplo. Las prácticas pueden ser algo muy directo y comprometido, cercanas al activismo o, por el contrario, pueden ser algo más reflexivo y narrativo que trabaja de una manera más poética dentro de un contexto. Entran en juego muchos niveles de intencionalidad y sensibilidad.

MARIANA: Creo que ningún artista podría dar una respuesta simple a esta pregunta. Diferentes artistas responderían de maneras totalmente diferentes, dependiendo del contexto. Puede que un artista tenga una línea de investigación definida por su carrera previa, pero, puede que luego, en otro contexto, respondiese algo muy diferente. Así que creo que dependería de varios factores. Obviamente, el contexto geográfico es fundamental, así como el contexto económico mediante el cual puede llevarse a cabo un determinado proyecto. Varios factores influyen en todo eso: agentes diversos, la manera en la que se invita al artista, los tiempos de los que dispone para trabajar, la estructura de los recursos a los que puede acceder –no sólo económicos sino también informativos, sociales–; y todo ello crea una especie de “gran paraguas” bajo el cual se desarrolla la dinámica de un proyecto artístico concreto.

Evidentemente, el país en el que se trabaja también influye. Igualmente, un proyecto que se lleva a cabo en un entorno rural no es lo mismo que un proyecto que se lleva a cabo en el contexto de una ciudad. Es un ejemplo muy obvio, pero, por otra parte, cada país entiende el espacio público a su manera, y comprende la política y las tradiciones de diferente manera. Por ejemplo, en Colombia, el clima permite un tipo de espacio público, mientras que en Finlandia un mismo artista se plantearía el proyecto de una manera completamente distinta, ya sólo porque las condiciones climáticas difieren enormemente. A veces, el arte se posicionará de una manera muy específica frente a la esfera pública, por el simple motivo de cómo ocupa el espacio público la gente de esa sociedad en particular.

MAX: Supongo que la pregunta también sugiere cierto marco ontológico en el sentido de que “crear” sugiere que hay algo nuevo que no había antes, sugiere que, de alguna manera, la esfera pública nace. Nosotros, más bien, creemos que el espacio público ya existe, a cierto nivel. La pregunta sería: ¿qué esfera pública? ¿Qué esfera le interesaría investigar a un artista? Podría tratarse de una comunidad de conocimiento especializada, muy limitada, o de un discurso mucho más amplio. Hay diferentes escalas, y se trata, más bien, de cómo se aproxima y qué le interesa al artista.

MARIANA: También podríamos responder a la pregunta partiendo de nuestra perspectiva y nuestra experiencia. Hemos trabajado con varios artistas durante los últimos diez años, y creo que podría percibirse cierta “sensibilidad Latitudes”: son artista que basan su trabajo en el proceso y que son especialmente conscientes del contexto en el que trabajan, de su época histórica, o, también artistas que beben de legado de prácticas artísticas como por ejemplo el Land Art o la micro-historia, como ha mencionado Max al principio. Nos atrae ese tipo de práctica artística: la “investigación lenta” y las prácticas específicas de un contexto que estén relacionadas con ocasiones temporales o geográficas específicas. Los artistas que trabajan lentamente nos atraen cada vez más. ¡Lo lento es bueno!

10/10/2016



La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?

En una de mis clases de primer curso, que trata sobre los sistemas del arte contemporáneo, nos planteamos la relación entre arte y política. Fue muy difícil para mí romper el bloqueo mental que tenían los alumnos respecto a la posibilidad de intervenir en el presente y en el futuro. Teníamos, por así decirlo, un bloqueo estructural. Hice todo lo posible por convencerles y ponerles ejemplos de cómo las prácticas artísticas tenían la virtualidad de desbloquear esa imaginación, de hacer sensible la posibilidad de una reconfiguración del estado de las cosas y, sobre todo, de hacer patente nuestro papel individual y colectivo en esta reconfiguración que es la base de la esfera pública.


Hablábamos y enseguida se animaron. Encontramos juntos algunas raras ocasiones en que esas prácticas artísticas habían constituido un cambio “real”. A veces a una escala mínima, como un acontecimiento, pero que aun así eran una evidencia viva de tal posibilidad de reconfiguración. En la mayoría de ocasiones, las obras en que localizábamos una relación entre práctica artística y esfera pública eran aquellas en las que nos sentíamos interpelados desde la diferencia, como sujetos de una comunidad que aún no tiene nombre, en construcción, y en cuya construcción nosotros podríamos tener un papel.

En el descrédito actual hacia la institución (específicamente hacia la artística pero no exclusivamente) parecía que dichos acontecimientos que consistían en un cambio real para ser verosímiles ya no podían suceder dentro o en el centro de la institución artística como tal. Las encontrábamos en espacios insospechados y además ni siquiera nombradas como prácticas artísticas. Incluso a los alumnos les parecía mucho más fácil que sucedieran en esos espacios imprevistos que en la institución. Una institución en la que se sentían enormemente des-empoderados e incapaces. Imaginaban que esa posibilidad de construcción de esfera pública podría suceder, si acaso, en los márgenes de la misma.

Se podría decir que aquella práctica artística que nos hace intuir o pone en práctica la construcción de una esfera pública es aquella que revela de un modo patente la obsolescencia de los modelos institucionalizados existentes. Este es el impasse que encontramos y en el que los alumnos y yo nos pusimos a pensar no solo qué practicas podían ejemplificar este proceso sino cuáles podían ser esos otros modelos de esfera pública. La propia hipótesis de una práctica artística que nos ayude a reconfigurarla fue en sí misma suficientemente potente para empezar a imaginarlo juntos.

10/10/2016



La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?

En referencia a la pregunta, quisiera responder a partir de tres debates que se han dado de forma reiterada en el espacio de discusión [esferapública], que edito y modero desde hace cerca de quince años. Es un lugar en internet en el que participan a través de textos y debates, artistas, curadores, críticos y gente del campo del arte.

Una de las discusiones más habituales tiene que ver con el arte político y la forma en que éste debería participar del debate público sobre situaciones de gran relevancia como son el tema de la violencia o del conflicto. Hoy en día que estamos en procesos de paz, hay un tema muy vigente en relación a ello; lo que puede suceder después del conflicto. El arte político tendría mucho que decir y que debatir sobre esto y ofrecería unas maneras distintas para participar abiertamente en esta discusión. Sin embargo, se han hecho muchas críticas a que este arte ha estado dirigido en gran parte hacia el campo del mercado y de las galerías, circulando básicamente en el circuito de lo comercial y lo institucional y muy lejos de lo que es el debate público sobre los temas sociales candentes en nuestro país.

Otro tema importante que se ha dado a lo largo de los últimos años es el de los espacios independientes o auto-gestionados, que se supone que podrían generar una alternativa a lo que es el circuito de arte comercial, las galerías y los espacios institucionales. En principio, se trataba de una serie de lugares que comenzaron a aparecer en nuestro país hace unos quince o veinte años creados por los artistas. Éstos ofrecían un formato mucho más crítico desde su forma de exponer en comparación con los circuitos curatoriales. Lo que está sucediendo últimamente es que se han venido normalizando y estandarizando hasta el punto de que no se diferencian mucho de un espacio institucional o de una galería comercial. Son espacios que necesitan visibilidad en ferias, que están participando abiertamente en el mercado y que realmente lo que ofrecen es una primera oportunidad a un artista emergente, que luego será captado o se pondrá a circular por el circuito convencional institucional.

Finalmente, el tercer debate es sobre el arte en relación con la comunidad. Prácticas en las que el artista genera muchos trabajos o procesos de diálogo en relación abierta con comunidades pequeñas, barrios o comunidades vulnerables. Hay proyectos muy interesantes en estos momentos en diferentes zonas del país. Pero también, con los diálogos de paz y con los apoyos económicos que hay por parte del estado para favorecer proyectos artísticos en el post-conflicto, han aparecido muchos proyectos que simplemente buscan generar una colaboración de manera muy puntual con una comunidad para ganar visibilidad y reputación gracias a ello.

Estas son las tres discusiones que se han dado y que generan una serie de reflexiones y que plantean también una pregunta. ¿Por qué las prácticas artísticas, que supuestamente deberían construir esfera pública, están más plegadas al mundo del mercado y están perdiendo su capacidad crítica y su capacidad de reflexión?

10/10/2016



La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?

Creo que la manera más simple es cuando un artista crea una gran escultura y gracias a ella se crea un espacio en el que la gente se congrega, y así se le añade algo a la vida de esa área pública. Ésa es la manera más simple o tradicional. Y luego está la otra manera, cuando un artista crea eventos o cosas, trabaja en proyectos que no son objetos o trabaja con el público, entonces creas otro tipo de energía con el público, creas otro tipo de vida pública. Estáis preguntando a la persona equivocada porque yo lo hago, no pienso sobre ello realmente, no pienso sobre el legado de las cosas que hago ni sobre sus efectos. Simplemente, a veces, hago que ocurra, si tengo suerte. Supongo que los artistas también ayudan al público a que mire más o de una manera diferente a su entorno, o que mire a su historia de manera diferente o de nuevo, y ésa es otra manera de crear una conciencia común con el público.

10/10/2016



La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?

Desde el departamento educativo del Museo Es Baluard, de donde proviene mi experiencia, estamos interesados en trabajar con artistas y productores culturales, con colectivos y grupos personas, porque nos parece interesante desarrollar prácticas en las que se genere una esfera pública. Esto significa abrir una serie de debates entre los integrantes de dicho grupo sobre un tema concreto de cualquier índole para generar una discusión en la sociedad. La esfera pública es un lugar de enunciación donde intervenimos siempre desde una perspectiva, desde un posicionamiento o un lugar muy concreto.

Trabajar con artistas es interesante porque permiten abrir esos debates y procesos. Cuando se trabaja desde lo educativo ofrecen un complemento en las maneras de hacer e incluso en las maneras de mirar. La relación entre arte y educación es problemática, no está exenta de conflictos y no siempre es fácil. Además, trabajar desde la educación o desde las prácticas artísticas no pasa necesariamente por generar esfera pública. Sin embargo, cuando se generan proyectos compartidos con esa intención, se pueden obtener tanto procesos como resultados muy interesantes.

Algunas de las prácticas artísticas que tienen que ver con la creación de esfera pública son las que trabajan con lo colaborativo, con lo comunitario o con lo participativo (dependiendo del grado de participación). En cualquier caso, hay que tener mucho cuidado con las relaciones entre los diferentes agentes y las jerarquías que se pueden establecer. Uno de los peligros de las prácticas artísticas en este contexto es que caigan en una posición de hegemonía y que aquellos que están trabajando colectivamente para generar debate terminen siendo instrumentalizados. Pero eso forma parte de las problemáticas del propio proceso.